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Mostrando las entradas etiquetadas como Alegría

Mi Capital

¿Qué poseo que me hace libre? ¿Qué me mantiene como ciudadano solvente? Durante mucho tiempo he buscado la plata, el dinero, el salario, el ahorro, el esfuerzo remunerado, el reconocimiento económico, el parangón de mis títulos universitarios. Alguien me decía "madura, planifica, trabaja, estudia, sé algo en la vida" ¡Pero qué ostentación más insoportable!  Centrado en mis cuentas pregunto ¿Cuál es mi capital? ¿Qué da sentido a los pasos que doy?  Mi mayor posesión es mi sonrisa, mi alegría, la luz que irradio, el corazón de niño, mis preguntas ingenuas, mi bondad de Padre, mis caricias nobles, mi espontaneidad gesticulada.  Sano heridas y cambio malhumores. Por dar una sonrisa he recibo pan, por contar un chiste alojamiento, por una historia gesticulada calor fraterno, por un consejo mil amigos verdaderos. Soy dadivoso, no me cuesta estar alegre. Soy supremo, no me cuesta compartir mi luz. Todo lo que doy es gratuito, es gratitud, es gracia. Soy luz y alegrí...

Estado mental

Auscultado en mil pedazos luego de una ardua batalla conmigo mismo, en donde no hay victorias ni derrotas, solo enseñanzas y decisiones, las palabras finales calan en el abrevadero de las pasiones y en las posturas fanfarronas: Hay tres comportamientos que me acosan, Señor. Mi irresponsabilidad cuando asumo compromisos, mi deber distraído cuando debo hacer lo que tengo que hacer y la inseguridad con que me disfrazo al momento de decidir. Tres formas de lo que soy, tres formas que ahora entiendo, Señor. He aprendido que estar malhumorado o triste por estas formas no es una consecuencia de lo que hago, de lo que pasa a mi alrededor o de lo que hacen los demás, es una consecuencia de mis interpretaciones. Felicidad o tristeza son estados mentales que dependen en gran parte de cómo interpreto las cosas y cómo me interpreto a mí mismo, Señor. He decidido -mientras el peso de la vacuidad decanta en mi espíritu- configurar mi estado mental en luz y alegría permanente, Señor.