domingo, 27 de mayo de 2012

Hijos del Sol


Nacimos de su vientre cultivado por tu esperma en los principios del tiempo, así fue que te hicimos padre y así es hoy que somos tus hijos. Desde entonces con gran devoción te aclamamos Tayta Inti, y aunque ello no determine recibimos tu luz a diario, incluso con gran bondad imprimes tu gracia en los niños tal como la primera luz del amanecer.
Tayta Inti, eres lo que eres cuando tus brazos llegan a esta tierra, eres lo que eres allá en tu esencia, en tu núcleo. Ilusos fuimos, ilusos fuimos al acuñar en tu nombre nuestros privilegios y conquistar lo ajeno. Ilusos fuimos al derramar la sangre de otros para adorarte con el corazón ambicioso. Perdónanos Padre porque ya hemos pagado el precio, ya hicieron con nosotros lo que a otros hicimos... Ya no queremos consolarnos cantando nuestras glorias en estas piedras derruidas.
Ahora que cultivamos la tierra y amasamos el cemento, nos damos cuenta otra vez que eres lo que eres cuando tus brazos alcanzan esta tierra: calientas el útero de la Madre, transformas el agua en aliento, trasluces la sabia de las plantas e inspiras melodías a las aves; eres luz y calor, eres vida, eso eres cuando tus brazos alcanzan esta tierra. Tayta Inti, ya es hora, ya es hora de darnos cuenta que eso nomás eres, y eso nomás queremos, ¡eso nomás queremos para compartir a los demás!

jueves, 24 de mayo de 2012

El maestro miedo

Maestro miedo, antes de ofrecerte esta plegaria, perdóname por creer que empujas mis emociones hacia abismos interminables. De rodillas y con sumo remordimiento reconozco que me equivoqué. 
Por favor, con todo respeto, permite que recite tus enseñanzas:
Maestro miedo, gracias por recordarme que no debo luchar contigo, porque no eres mi enemigo.
Maestro miedo, gracias te doy por enseñarme a ser precavido y cuidadoso.
Maestro miedo, gracias por forjar mi instinto de protección y supervivencia.
Maestro miedo, gracias por recordarme que estoy hecho de blanda madera.
Maestro miedo, gracias por decirme que soy pequeñito e insuficiente.
Maestro miedo, gracias por mostrarme que soy inseguro en muchas cosas y en varias circunstancias.
Maestro miedo, gracias por enseñarme respeto y reverencia a las cosas que temo.
Maestro miedo, gracias por ayudarme a reconocer mis límites solo para rebasarlos.
Maestro miedo, gracias por mostrarme las aguas en las que no puedo navegar todavía.
Maestro miedo, gracias por enfermar mi cuerpo y mi mente solo para que pueda encontrar la cura.
Maestro miedo, gracias por ser franco y directo como un padre o un amigo, pero sin adulaciones.
Gran maestro miedo, gracias porque así me enseñas a tener fe y esperanza en este y en todos los momentos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El eterno deudor

“¿Cuánto es? ¿Cuánto te debo?” Son preguntas constantes. “Tu voluntad”, es una respuesta que para algunos resulta complicada, incómoda e incrédula, como estas que siempre uso: págame con lo que quieras, cuándo quieras, cuánto quieras y cuántas veces quieras. Pero ahora, en este momento en que sostengo solo con plegarias lo que soy y lo que está bajo mi responsabilidad, en este momento en que me siento colmado por la Voluntad Divina que es tu propia voluntad, en este momento en que las carencias no logran tentar mis principios ni mi dignidad, en este preciso momento, ahora mismo, abandono la postura del incansable cobrador para asumir la del eterno deudor. Estoy en deuda contigo –como con Él- y la única forma que tengo para pagarte es cumpliendo mi Propósito y compartiendo mi Esencia.

viernes, 27 de abril de 2012

Preocupaciones


Esa conversación indujo a las preocupaciones como la mala digestión al vómito. Mal día para sacar al sol los sentimientos aprisionados en esta garganta desagradecida; ni siquiera tuve oportunidad para quejarme del clima como para disimular. Así fue que salió de sus labios esa pregunta que sentí avinagrada: ¿Por qué te preocupas tanto? ¿De qué te preocupas tanto? Y él mismo se respondió para hacérmelo saber: no me preocupa cuántos hijos tendré, sino oponerme a la fertilidad de la Naturaleza; no me preocupa la educación de mis hijos, sino las enseñanzas que deben poner en práctica; no me preocupa su profesión, sino que olviden la escuela del eterno aprendizaje; no me preocupa el alimento del día, sino dejar de nutrirme de la Fe; no me preocupa la falta de dinero, sino que se agote la bondad de la Providencia. Como podrás ver querido amigo –siguió hablando- me preocupo más de lo que debería.

miércoles, 25 de abril de 2012

Ladridos

Se nos hace muy fácil ladrar con los dientes afilados cuando lo incontrolable apretuja. Cae por necesario la palabra firme untada con la luz del sol y empujada por el latido pausado. Perdona mi niña por haberte levantado la voz y gracias por acomodarme el bozal con tu simpleza.

Aniversario

El primer año festejamos tú, la primogénita y yo, con lo clásico y cursi: la rosita por la mañana y el te amo eterno; cerrábamos el día con la cenita light en un restaurante nice. Ahora vamos los cuatro -pronto cinco- hacia la cacera de los anticuchos, donde los corazones hinchados de poemas y plegarias sí nutren. ¡Mis amores, así es ahora y así fue hace ocho años, vuestras sonrisas pagan las cuentas!

Reflejo de lo mismo

Así es pues a veces, nos vemos reflejados en ciertas personas, pero no dejamos de ser diferentes. Como que compartimos un destellito y nada más, y eso es suficiente para damos cuenta que al principio y al final somos lo mismo.

Conversaciones

¿Quién eres? 
Me llamo Juan y quiero llegar a ti con oración y recogimiento Gran Entidad Creadora de Todo cuanto Existe.
¿Pero quién eres en realidad?
Soy luz y alegría.
Recibe mis bendiciones hijo mío y te honraré con una plegaria. ¿Y tú quién eres?
Me llamo Lucy y fui expulsado del averno por no existir un lugar peor.
¿Pero quién eres en realidad?
Soy oscuridad y vileza.
Recibe mis bendiciones hijo mío y te honraré con dos plegarias. ¿Y tú quién eres?...

Promesas

Tus preguntas ya tienen respuestas, solo pones a prueba mi silencio y te aseguras que aún respiro lo que te prometí.

viernes, 20 de abril de 2012

Yanantin 1


Mucho después del primer coqueteo, incluso mucho después del primer beso santificado en aquella montaña, decidimos unirnos en ley y norma tratando de sellar lo que ya estaba escrito. Dijeron que era muy pronto, que tu vientre crecía sin esperma efervescente y óvulos sin macerar, que el fruto hecho en la escuela del amor debía nacer en un hogar con título universitario.
Los incrédulos nos dieron muchas lecciones disfrazadas de afectos y aún así empujamos el cochecito. Nada nos detuvo ¿recuerdas?, no había miedo solo simples reglas: un grito equivalía a mil disculpas, una cara enojada a dos muecas y una apuesta perdida a tres mordidas debajo de la espalda.       
Dijeron que después de un tiempo la costumbre entraría en silencio para hacernos compañía, pero no dijeron que el verdadero amor espanta todo aquello que finge ser cierto y que la única cadena que nos ata es la libertad. Ahora mismo reinita, cuando tengo la piel impregnada a la tuya, te siento madre, esposa y compañera. Y disculpando a los presentes, ahora mismo eres el destino de todo mi amor.