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Mostrando entradas de mayo, 2012

Hijos del Sol

Nacimos de su vientre cultivado por tu esperma en los principios del tiempo, así fue que te hicimos padre y así es hoy que somos tus hijos. Desde entonces con gran devoción te aclamamos Tayta Inti, y aunque ello no determine recibimos tu luz a diario, incluso con gran bondad imprimes tu gracia en los niños tal como la primera luz del amanecer. Tayta Inti, eres lo que eres cuando tus brazos llegan a esta tierra, eres lo que eres allá en tu esencia, en tu núcleo. Ilusos fuimos, ilusos fuimos al acuñar en tu nombre nuestros privilegios y conquistar lo ajeno. Ilusos fuimos al derramar la sangre de otros para adorarte con el corazón ambicioso. Perdónanos Padre porque ya hemos pagado el precio, ya hicieron con nosotros lo que a otros hicimos... Ya no queremos consolarnos cantando nuestras glorias en estas piedras derruidas. Ahora que cultivamos la tierra y amasamos el cemento, nos damos cuenta otra vez que eres lo que eres cuando tus brazos alcanzan esta tierra: calientas el útero de la

El maestro miedo

Maestro miedo, antes de ofrecerte esta plegaria, perdóname por creer que empujas mis emociones hacia abismos interminables. De rodillas y con sumo remordimiento reconozco que me equivoqué.  Por favor, con todo respeto, permite que recite tus enseñanzas: Maestro miedo, gracias por recordarme que no debo luchar contigo, porque no eres mi enemigo. Maestro miedo, gracias te doy por enseñarme a ser precavido y cuidadoso. Maestro miedo, gracias por forjar mi instinto de protección y supervivencia. Maestro miedo, gracias por recordarme que estoy hecho de blanda madera. Maestro miedo, gracias por decirme que soy pequeñito e insuficiente. Maestro miedo, gracias por mostrarme que soy inseguro en muchas cosas y en varias circunstancias. Maestro miedo, gracias por enseñarme respeto y reverencia a las cosas que temo. Maestro miedo, gracias por ayudarme a reconocer mis límites solo para rebasarlos. Maestro miedo, gracias por mostrarme las aguas en las que no puedo navegar todaví

El eterno deudor

“¿Cuánto es? ¿Cuánto te debo?” Son preguntas constantes. “Tu voluntad”, es una respuesta que para algunos resulta complicada, incómoda e incrédula, como estas que siempre uso: págame con lo que quieras, cuándo quieras, cuánto quieras y cuántas veces quieras. Pero ahora, en este momento en que sostengo solo con plegarias lo que soy y lo que está bajo mi responsabilidad, en este momento en que me siento colmado por la Voluntad Divina que es tu propia voluntad, en este momento en que las carencias no logran tentar mis principios ni mi dignidad, en este preciso momento, ahora mismo, abandono la postura del incansable cobrador para asumir la del eterno deudor. Estoy en deuda contigo –como con Él- y la única forma que tengo para pagarte es cumpliendo mi Propósito y compartiendo mi Esencia.